RESISTENCIA CIVIL NO VIOLENTA: 13 documentales, de Gandhi a Catalunya

Índice

El primer día de octubre (2017): Catalanes atacados por fuerzas armadas españolas durante la jornada de referéndum del 1-10-2017.

A Force More Powerful (1999): Gandhi y la independencia de la India, anti-apartheid en Sudáfrica, Derechos Civiles en Estados Unidos, resistencia a los nazis en Dinamarca, Solidarność en Polonia, movimiento contra Pinochet en Chile.

How to Start a Revolution (2011): exposición de las ideas de Gene Sharp, principal teórico de la resistencia no violenta.

Bringing Down a Dictator (2002): Derrocamiento de Slobodan Milosevic en Serbia.

Tahrir 2011 (2011): Revolución en el Cairo contra el régimen de Mubarak.

Maidan (2014): Revuelta en la plaza de Maidan, Kiev, Ucrania.

Everyday Rebellion (2013): Occupy Wall Street, Movimiento 15-M, Primavera Árabe, movimiento por la democracia en Irán, FEMEN, opositores en Serbia y Turquía.

The People Speak (2009): movimientos populares en Estados Unidos.

5 documentales sobre desobediencia civil en Estados Unidos

Catalunya es hoy hostigada por un Estado español violento que dedica todos sus mecanismos de coerción oficiales -policiales, militares, judiciales- y no oficiales -medios de difusión afines- a perseguir la identidad, la libertad y la dignidad en la cultura y la política catalanes. Similares situaciones de asedio se han producido en diferentes puntos del mundo en varios momentos de la historia. A lo largo de los siglos XX y XXI la reacción más eficaz ha sido la resistencia no violenta bien organizada y firme, que ha logrado vencer en situaciones que parecían desesperadas e insuperables. Lo analizamos en los siguientes comentarios a documentales.

El primer día de octubre (2017), La Directa y Agència UO

El 1 de octubre de 2017 los catalanes organizaron un referéndum para decidir si deseaban constituir una república independiente o bien formar parte del reino de España. Este había negado reiteradamente el derecho del pueblo catalán a decidir sobre su propia autodeterminación, y en vista de que el plebiscito iba a celebrarse a pesar de todas las amenazas lanzadas desde el Gobierno de Madrid, una fuerza de 10.000 guardias civiles y policías nacionales armados fue enviada a Catalunya con la ostensible misión de intimidar y reprimir.

El documental relata la jornada del 1 de octubre, la determinación de la ciudadanía de ejercer su derecho al voto y las brutales agresiones de los miembros de las fuerzas armadas españolas contra personas pacíficas. Las imágenes son de Barcelona, de lo que sucedió en diversos colegios y centros donde se habían habilitado puntos de votación. En ellas aparecen personas que se implicaron en la defensa de estos colegios electorales durante toda la noche anterior a la jornada, y durante esta, así como observadores internacionales desplazados para la ocasión. Unos y otros expresan su estupor e indigación ante las escenas de violencia injustificable perpetrada por los policías nacionales contra los ciudadanos.

Hay que destacar, sin embargo, que aun mostrando algunas de las muchas imágenes de violencia que se registraron aquel día, lo que predomina en este documento no es el victimismo, sino todo lo contrario, la dignidad y la determinación. El referéndum se celebró a pesar de la represión armada.

La reacción vengativa del Estado español contra Catalunya ha sido inmediata ante esta victoria de la democracia. El automatismo autoritario ha creado, dos meses después del primer día de octubre, un balance de 700 alcaldes investigados, medio Gobierno encarcelado y medio en el exilio, dos activistas sociales también en la cárcel y 200 webs cerradas. Pero la determinación colectiva por resistir a ese autoritarismo desatado es enorme. El 1 de octubre cambió la vida y la mentalidad de muchos catalanes.

Los medios de comunicación españoles son de los menos fiables de toda Europa, según un estudio de la Universidad de Oxford, y la versión que dieron de los hechos son de una deplorable parcialidad tergiversadora (como queda reflejado en el documental con las declaraciones de altos cargos políticos españoles desmentidas por las imágenes de violencia). Por eso la presente iniciativa del semanario La Directa y la Agencia UO es una idónea aportación a la conservación y preservación de la verdad, de la ética periodística y de la democracia.

A Force More Powerful (1999), Steve York

Recorrido por la tradición de la resistencia civil no violenta frente a la opresión armada a lo largo del siglo XX, una práctica y una filosofía pacifistas que han resultado sorprendentemente eficaces en situaciones en las que la superioridad militar parecía incontestable. Se examinan seis episodios clave.

a) Gandhi y el movimiento de independencia en la India

Documental sobre la creación del ideario y la estrategia de la resistencia no violenta, una opción cívica que no tiene nada de pasiva y mucho de activismo comprometido. Se destaca la agudeza psicológica de Gandhi, su capacidad de entender la mentalidad del opresor y percibir dónde se le puede derrotar, así como la inteligencia para servirse de los medios de difusión del momento, que le permitieron mostrar al mundo la horrible violencia del Gobierno británico. La no cooperación y la resistencia no violenta alcanzaron gracias a Gandhi una enorme repercusión, se convirtieron en un movimiento de desobediencia civil a gran escala. La lucha por expulsar de la India a los ingleses, iniciada con la Marcha de la Sal, pasó por momentos de grandes dificultades, como la de un alud de encarcelamientos -hasta 17.000 resistentes civiles-, pero logró que el pueblo indio descrubriera su propia fuerza, deslegitimó el colonialismo inglés, impulsó la independencia nacional y proporcionó un ejemplo de cómo enfrentarse a la violencia armada estatal y colonial.

b) Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos

La pugna por acabar con la segregación racial en Estados Unidos tuvo uno de sus momentos decisivos en la universidad de Nashville, la capital de Tennessee, sur de Estados Unidos. A partir de la lección de Gandhi, en 1960 estudiantes universitarios negros y blancos pusieron en marcha una campaña para desegregar esta ciudad mediante medios no violentos. Empezaron a visitar restaurantes y establecimientos donde estaba prohibida la entrada a los negros, por lo que fueron agredidos y encarcelados. A pesar de la represión, siguieron entrando en los locales que les estaban vedados, e hicieron visible para toda la ciudad la violencia de los racistas y de las fuerzas del orden. La indignación subsiguiente llevó a un boicot de la comunidad afroamericana a los establecimientos comerciales de la ciudad. Después de varios incidentes violentos, el alcalde de Nashville tuvo que plegarse a iniciar la desegregación, que terminó por imponerse en toda la ciudad al cabo de 3 o 4 años, según las zonas.

La narración subraya la fuerte conciencia de los participantes, su voluntad de actuar de manera estratégica y sistemática, no espontánea ni emotiva, la disposición a soportar maltratos. La claridad de ideas permitía a los activistas resistir el deseo de replicar físicamente a los golpes y a los insultos, y permanecer en cambio en un nivel moral superior al de los agresores, sabiendo que sus acciones tendrían como testigo al mundo entero y a la historia. La lección de Gandhi había sido provechosa. Se había comprendido que la no violencia es una filosofía de fuerza, una fuerza más poderosa que la violencia.

c) Movimiento anti-apartheid en Sudáfrica

El movimiento antiapartheid sudafricano tuvo que enfrentarse a una situación de violencia sistémica y segregación que parecía imposible doblegar. La revuelta tuvo falsas salidas, desorganizadas y violentas, que no dieron fruto alguno y llevaron a gran cantidad de muertes y encarcelamientos: las fuerzas armadas de la minoría blanca pudieron aplastar los brotes espontáneos, con una brutalidad que alcanzó su máxima intensidad en 1984. La dinámica de derrotas y represión se invirtió cuando el pueblo pasó a la acción no violenta y aplicó un boicot económico a los establecimientos de los blancos de Port Elizabeth, reforzado con huelgas, que minaron la estabilidad del estado y abrieron los ojos del mundo a la intolerable opresión del apartheid. Al principio la represión fue contundente, con toques de queda, centenares de arrestos de activistas y líderes del movimiento -unos 30.000 presos- y la imposición de un estado de emergencia. Pero el malestar de los comerciantes, que formaban la base del apoyo al Gobierno, y las sanciones internacionales empujaron al primer ministro blanco a convocar las primeras elecciones con participación de negros, de las que emergió Nelson Mandela como presidente.

Se destaca la reorientación de la lucha antiapartheid, el paso de la violencia a la no violencia estratégica en la que todos los participantes van encontrando su lugar y su función. La resistencia y la desobediencia pacíficas terminaron por alcanzar sus objetivos.

d) Resistencia en Dinamarca durante la ocupación nazi

En 1940 los nazis ocuparon militarmente Dinamarca, que se había declarado neutral al estallar la guerra. La invasión tenía dos finalidades básicas: obtener povisiones de las granjas y armamento de las fábricas. Hasta 1943 hubo algunos brotes y sabotajes aislados que no socavaron la hegemonía de los ocupantes. Después, los daneses se atrevieron a hacer huelgas generales, o bien a mantener un ritmo de producción escandalosamente bajo que no reportaba prácticamente beneficio alguno a los alemanes. Cuando estos intensificaron la represión y aplicaron leyes raciales para enviar a campos de concentración a los judíos del país, los daneses organizaron su huida por mar a la segura Suecia. Tal resistencia subterránea llevó a la aplicación de los principios gandhianos de no cooperación y desobediencia pacífica, y a soportar las medidas represivas -toques de queda, cortes de gas, electricidad y agua- hasta que los soldados nazis tuvieron que abandonar el país para luchar en los frentes europeos donde el Reich estaba ya claramente perdiendo la guerra.

A los principios generales de resistencia no violenta los daneses añadieron ciertos elementos humorísticos, o así lo parece hoy en día: la productividad clamorosamente baja en las fábricas, el hecho de que muchos obreros alegaran que tenían que abandonar su puesto de trabajo a media jornada para cuidar de sus huertos y jardines, puesto que el toque de queda les impedía hacerlo a última hora…

e) El movimiento polaco Solidaridad

La opresión soviética en la Polonia de los años 70 había sido intensa -muertos, heridos, presos-, y parecía que los estalinistas tenían controlado el país. Pero en agosto de 1980 se inició una huelga en el astillero Lenin de la ciudad de Gdansk, inicialmente en protesta por el aumento del precio de la comida, pero que en seguida puso como primera demanda la legalización de sindicatos libres, independientes del Partido Comunista que dominaba Polonia, así como el derecho a la huelga. Los huelguistas ocuparon el astillero en vez de marchar por las calles de la ciudad, donde sabían que serían atacados por soldados.

El ejemplo de Gdansk se extendió por otras ciudades polacas, y al poco hubo 22 fábricas y miles de trabajadores en huelga. Se creó un comité de huelga interfabril que puso como condición para negociar con los representantes del Partido Comunista que las conversaciones fueran transmitidas por televisión. La coordinación entre las diversas fábricas y el carisma del líder nacional Lech Walesa y de otros dirigentes favorecieron la determinación de los obreros en aquellas negociaciones, así como la creación de un sindicato general y un movimiento, Solidaridad, que en 1989 terminó por vencer en unas elecciones libres -las primeras en más de 60 años en Polonia- al autoritarismo estalinista después de pasar una época en la clandestinidad, debido a la imposición de la ley marcial.

En el caso de Polonia, el fuerte sentimiento nacionalista fue un ingrediente específico en la aplicación de la lucha no violenta.

f) El movimiento democrático en Chile para derrotar a Pinochet

Salvador Allende, el primer presidente marxista salido de unas elecciones libres, fue derrocado por un golpe de Estado militar dirigido por el general Augusto Pinochet el 11 de setiembre de 1973. Este impuso, para mantenerse en el poder, un brutal régimen represivo de una década en la que hubo 40.000 presos y miles de asesinatos, “desapariciones” y torturas. La política de su dictadura consistía en imponer en todos los rincones de la vida chilena un terror permanente que imposibilitara la disidencia.

En 1983 se organizó en todo el país una cacerolada de protesta contra la dictadura que paralizó la capital, Santiago. Desde entonces hubo un día de protesta nacional cada mes, con la producción muy reducida en los puestos de trabajo y caceroladas a partir de las 8. La desobediencia era mayoritariamente pacífica, pero el ejército aprovechó los escasos episodios de violencia para perpetrar actos de represión: solo en Santiago hubo más de 80 civiles muertos. Durante un tiempo Chile estuvo al borde de una guerra civil como las de América Central.

En 1988 Pinochet se creyó bastante fuerte para salir victorioso de un referéndum sobre su propio régimen, y lo convocó. La oposición lanzó una inteligente campaña televisiva para denunciar las prácticas asesinas de la dictadura durante todos aquellos años, y a pesar de las constantes amenazas, la población votó el final del régimen. Siguió una transición hacia la democracia y la afirmación de los derechos humanos.

How to Start a Revolution (2011), Ruaridh Arrow

Documental sobre las ideas de Gene Sharp, el principal teórico moderno de la revolución no violenta. Concretamente se centra en los 198 principios expuestos en su obra clave, De la dictadura a la democracia (1993), traducida a más de 30 lenguas, y que ha sido un texto de referencia en revoluciones democráticas tan diversas como las de Serbia, Ucrania, Guatemala, Indonesia, Egipto y Siria. También ha inspirado movimientos ciudadanos como Occupy Wall Street y el 15-M.

Las ideas de Sharp han sido tan influyentes que muchos las conocen sin saber quién las ha estructurado. Su mayor fuerza es el modo en que se combinan entre sí para crear un ideario y una guía para la acción muy directa. Algunos de estos principios: planificar una estrategia, superar la “atomización”, resistir la violencia, mostrar banderas y colores simbólicos reconocibles, organizar boicots de consumidores, negarse a pagar deudas o intereses…

El film combina imágenes de archivo de revoluciones en todo el mundo con entrevistas a Sharp, un académico discreto que ha rehusado siempre el primer plano, a pesar de haber sido nominado dos veces para el Nobel de la Paz. Una de las afirmaciones que hace en el documental: “Cuando optas por luchar con violencia optas por luchar con las mejores armas del adversario, y no es inteligente. Las armas psicológicas, las armas sociales, las armas económicas y las armas políticas acaban siendo más fuertes contra la opresión, la tiranía y la violència”. De nuevo la lección de Gandhi ha encontrado un suelo fértil.

Bringing Down a Dictator (2002), Steve York

Los autores de A Force More Powerful rodaron anteriormente un documental sobre el sanguinario dirigente serbio Slovodan Milosevic, centrándose principalmente en la acción del movimiento estudiantil Otpor! (‘Resistencia’), una de las principales fuerzas de la oposición a Milosevic. El film sigue la evolución de este grupo de jóvenes, cómo logró convertirse en una presencia visible y cotidiana en el país, y cómo se enfrentó a amenazas y encarcelamientos en su empeño por expulsar la criminalidad y la corrupción. Logró extender su práctica de desobediencia civil no violenta y posibilitó las elecciones de 2000, en las que el ultranacionalista Milosevic fue sorprendentemente derrotado. Las armas de Otpor!: conciertos de rock, campañas en internet, aceptación de las represalias. Todos ellos recursos no violentos que resultaron ser enormemente eficaces.

El último de la larga serie de obstáculos que tuvieron que superar para llevar la libertad y los derechos humanos a su pueblo fue la impugnación por Milosevic del resultado de las elecciones. Otpor! reaccionó convocando una huelga general que culminó en la toma del Parlamento en Belgrado. En un país saturado de armamento, no fue la lucha armada lo que derrocó al tirano, sino un movimiento de resistencia no violenta en buena medida inspirado en las ideas de Gene Sharp.

Tahrir 2011 (2011), Tamer Ezzat, Ayten Amin i Amr Salama

Crónica de la revuelta egipcia contra el régimen de Hosni Mubarak (en el poder desde 1981). El 25 de enero de 2011 hubo la primera concentración en la Plaza de Tahrir, núcleo de la capital, el Cairo, a orillas del Nilo. Se necesitaba mucho valor para salir a protestar contra la corrupción y la violencia del régimen, y aun así una vanguardia de revolucionarios se atrevió a hacerlo. Durante los dieciocho días siguientes fueron llegando más y más manifestantes, que se establecieron la plaza.

El film se divide en tres partes, cada una dirigida por uno de los autores -“Los buenos”, “Los malos” y “El político”-, que se ocupan, respectivamente, de los concentrados y su convivencia en Tahrir, de los policías que los reprimieron y de Mubarak, surgido inicialmente del panarabismo socialista de Nasser pero transformado en dictador ridículo con el paso de los años en el poder.

La plaza se convirtió en un país dentro de un país, una sociedad autónoma, donde había desde servicios de psiquiatría para tratar ansiedades y angustias hasta precarios servicios quirúrgicos. Porque la concentración en Tahrir sufrió el asedio violento de la policía, que causó centenares de muertos y heridos. El film no oculta la dureza de aquella represión y el alto coste que tuvo para los revolucionarios, pero defiende la necesidad de la rebelión pacífica para iniciar una nueva etapa en la vida de un pueblo castigado como pocos.

La primera parte señala la importancia de las nuevas tecnologías en la organización de la revuelta -se ha hablado de “generación facebook”- y sitúa el movimiento en el contexto general de la Primavera Árabe, la oleada de procesos revolucionarios que entre 2010 y 2013 sacudieron Túnez, Libia, Siria y Yemen, con resultados a menudo trágicos.

Maidan (2014), Sergei Losnitza

Otra plaza emblemática, Maidan, la principal de la capital ucrania, Kiev, fue el escenario de una larga protesta contra un régimen despótico, el de Víktor Yanukóvich, aliado de Vladímir Putin. La población partidaria de acercarse a Europa y liberarse de la dominación rusa plantó cara entre noviembre de 2013 y febrero de 2014 a las políticas de Yanukóvich, concentrada en Maidan. Las fuerzas armadas reprimieron duramente las concentraciones y causaron decenas de muertes civiles. En febrero el presidente terminó por abandonar el país y recibió asilo en Rusia, a la que había servido mucho más que a su propio país.

A diferencia del resto de films de este post, que pertenecen a la línea del documental informativo y narrativo consistente en la combinación de material de archivo y entrevistas, este es de intencionalidad cinematográfica, tiene voluntad estética, reflexiona sobre la manera en que presenta los hechos. Está hecho con planos muy largos y fijos que incluyen tiempos muertos en los que apenas hay incidentes, o bien en los que se desarrollan acciones enteras. No hay entrevistas ni una voz narrativa que expliquen las causas o las claves de la protesta. La opción es mostrar con una serenidad crítica, con distancia analítica, el devenir de la protesta -la organización de los participantes, la solidaridad entre ellos, el canto de himnos, recitaciones de poetas en un escenario…- y cómo se complica todo a partir del ultimátum lanzado por el Gobierno en enero: intervención de fuerzas antidisturbios, barricadas, fuegos, lanzamiento de piedras… Incluso los francotiradores que mataron a civiles (hubo cerca de un centenar de muertos).

La voluntad formal del film  no implica neutralidad, por supuesto: es un planteamiento concebido para permitir que el espectador elabore su propio juicio sobre los hechos. El director no oculta su preferencia por los manifestantes de Maidan, pero se abstiene de hacer propaganda.

Los acontecimientos posteriores a la dimisión y la huida de Yanukóvich han sido dramáticos para Ucrania, con los ataques repetidos de Rusia, la toma de Crimea y los ataques de Putin en la región de Donbass. Olena Pol, en el diario VilaWeb, hace un análisis lúcido de la situación: “El balance de Donbass, hoy, es de poco menos de diez mil vidas y veintitrés mil heridos. […] Maidan fue un despertar después de muchos años de apatía política […]. Cuatro años  después, Ucrania es un país en guerra con la integridad territorial violada, víctimas y disparos diarios, enredado en la telaraña de mentiras y traiciones, roto en mil pedazos, agotado por la corrupción y la miseria […]. Pero es un país que ahora tiene una fuerte identidad nacional, es una sociedad cívica y activa, capaz de transformarse y resistir al agresor. La gente se dio cuenta de su fuerza como nación”.

Igual que en los demás procesos de resistencia y desobediencia no violentos mostrados en estos documentales, la afirmación del valor y la dignidad tienen un alto precio -en ataques, encarcelamientos, incluso muertes- que no se puede atenuar ni frivolizar. El ejemplo que plantean estos casos para el asediado pueblo catalán son de enorme relevancia, porque contribuyen decisivamente a profundizar la conciencia de su situación.

Everyday Rebellion (2013), Arash T. Riahi i Arman T. Riahi

Film sobre formas de desobediencia civil y resistencia no violenta actuales. Su interés principal consiste en la panorámica que ofrece de una serie de luchas que se libran ahora mismo, o hasta hace muy poco, en el mundo. Todas estas variedades de activismo participan de las ideas que se han ido exponiendo en los anteriores documentales. Son ubicuas y transversales: Occupy Wall Street, el movimiento 15-M en España, la Primavera Árabe, FEMEN en Kiev, París y Estocolmo comparten idealesy prácticas, y luchan contra el mismo enemigo, que como la hidra tiene múltiples cabezas. Las rebeliones nacionales contra gobernantes despóticos también guardan varias similitudes entre sí, estallen en Ucrania, Egipto, Serbia, Turquía, Siria, Irán o Estados Unidos.

Un mismo impulso ético de defensa de la humanidad individual y colectiva anima a estos activismos frente a las evidentes amenazas de violencia y represión que acechan a sus miembros. Esta diversidad de movimientos comparte su base popular sin dirigentes y una inagotable creatividad e inventiva. Entre los originales métodos que aparecen en el film está el uso subversivo de globos de helio, cubitos de hielo y pelotas de ping-pong, chistes, grafitos, cuerpos femeninos desnudos y tribunales ficticios.

No obstante el tono predominantemente optimista del film, hay que tener presente que estos movimientos no siempre acaban siendo victoriosos. A veces han sido aplastados, otras no han alcanzado sus objetivos, otras (como en la Primavera Árabe) han contribuido a originar situaciones tan pésimas o más aún que las que pretendían transformar. Pero el hecho de no incurrir en un triunfalismo superficial y frívolo no invalida el apoyo que merecen todos estos movimientos. La investigación académica ha demostrado que los movimientos de resistencia no violenta han sido en el siglo XX el doble de eficaces que las luchas violentas. Y el film transmite una confianza -¿una fe?- en los movimientos de desobediencia civil como motores de una necesaria, urgente transformación en un mundo que muchos dirigentes desean hundir del todo.

 

The People Speak (2009), Howard Zinn, Chris Moore, Anthony Arnove

Original lectura pública hecha por conocidos actores norteamericanos -Matt Damon, Viggo Mortensen…- de fragmentos de escritos (cartas, discursos, libros) de personalidades históricas fundamentales en la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos. También intervienen cantantes de primera línea -Bob Dylan, Bruce Springsteen…- interpretando canciones emblemáticas de la cultura popular. Véase aquí. Para los temas musicales del film, aquí.

Cinco films sobre desobediencia civil en Estados Unidos

Pese a la enorme maquinaria propagandística con que el país se presenta como campeón de la democracia, Estados Unidos ha estado siempre dominado por una elite política y empresarial que ha oprimido y explotado a las clases desfavorecidas. En este post se repasan las luchas no violentas de los oprimidos en la defensa de sus derechos civiles, políticos y humanos.

 

 

 

 

 

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