13 documentales sobre Palestina

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Centenares de flores plantadas en el interior de granadas de gas lacrimógeno, ya gastadas, lanzadas por soldados israelíes. Este extraño jardín, en el pueblo de Bilin, en Cisjordania, rinde homenaje a los palestinos asesinados durante las manifestaciones semanales contra el muro de separación construido por Israel dentro de los Territorios Ocupados. También simboliza la capacidad de la vida para renacer de la muerte. Fotografía: Issam Rimawi/APA Images/ZumaPress.com Via Occupied Palestine

Índice del post

Intro

CISJORDANIA: 5 cámaras rotas / Budrus / Arna’s Children / Life in Occupied Palestine

GAZA: Flying Paper / Where Should the Birds Fly / Tears of Gaza / Death in Gaza

JERUSALÉN: My Neighbourhood / Promesas

OTROS: Permission to Narrate / Aquí y allí / Blagues à part

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Intro

Una de las grandes vergüenzas de la humanidad desde hace más de medio siglo es el apartheid sistemático que están padeciendo los palestinos a manos del Estado de Israel. Este, una potencia militar de primer orden respaldada por los Estados Unidos, la primera potencia mundial, ha castigado de manera implacable a una población civil que apenas puede defenderse. Le ha quitado su tierra, le ha confiscado los recursos naturales más básicos -acceso al agua-, le ha impuesto unas fronteras militares con als que regula arbitrariamente la entrada de alimentos y la circulación de personas, ha destruido innumerables hogares con buldócers y ha creado en los Territorios Ocupados palestinos multitud de asentamientos ilegales -condenados por la comunidad internacional- habitados por violentos colonos ultraortodoxos. A la usurpación de tierras, a la confiscación de recursos naturales y de alimentos, al sometimiento de la población civil a un agresivo estado militar permanente, hay que añadir todavía los periódicos bombardeos y tiroteos con armamento de última generación contra personas desarmadas e indefensas. Por todo ello, no es exagerado hablar de limpieza étnica consciente y sistemática. Una población civil entera está siendo borrada del mapa.

Evolución del reparto territorial en Palestina. El plan de partición de la ONU de 1947 resulta inexplicable por la desproporcionada asignación de territorio al nuevo Estado de Israel (más de la mitad del territorio para menos de un tercio de la población), pero aun así se queda corto en vista de la posterior evolución de los hechos.

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El enorme poder del Estado de Israel se extiende a los medios de comunicación, que suelen dar una visión muy sesgada del llamado conflicto árabe-israelí. Se subrayan los atentados terroristas particulares cometidos por palestinos y se minimiza en cambio la cobertura del asedio cotidiano que padecen los palestinos, así como la muerte de sus civiles. En algunos países (entre ellos Estados Unidos y Francia, nada menos), al denuncia de las políticas concretas del Estado de Israel acarrea automáticamente la acusación de antisemitismo, de odio al pueblo judío en bloque. Lo cierto es que muchos judíos de todo el mundo (incluyendo Israel) deploran la política agresiva y expansionista del Estado de Israel. Los partidarios de esta política militar, de afirmar el Estado israelí y de ampliar sus fronteras a costa de la población palestina, llaman traidores a los judíos críticos. Y la insistencia mediática en los atentados terroristas -que la mayoría de palestinos también deploran-, así como la omisión del régimen de terror permanente que padecen los palestinos, dan a escala internacional una imagen muy distorsionada de la terrible situación de una población civil asediada. Nadie desearía sufrirla en su piel. Para conocer los datos contrastados sobre los muertos palestinos e israelíes, se puede consultar la web de B’Tselem – Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados.

En este blog nos proponemos ofrecer una visión de conjunto de la situación en Palestina a través de tres posts. El primero de estos posts, este, consiste en una selección de 13 documentales especialmente reveladores de la terrible existencia de los palestinos. Poco más podemos hacer aquí que destacar estos 13 films y sus contenidos principales. El análisis más detallado requerirá posts individuales para cada film, y un libro. Dos posts posteriores, programados para 2017, tratarán de: a)  documentales sobre las diferentes corrientes dentro del Estado de Israel, incluyendo desde el sionismo radical, los partidarios de la construcción del “Gran Israel” desde el Mediterráneo al río Jordán (que implica la limpieza étnica de Palestina) hasta los grupos pacifistas y defensores de los derechos humanos, los partidarios de la creación de dos Estados -uno israelí y uno palestino- capaces de coexistir, si no de convivir, en este desdichado rincón del mundo; y b) documentales sobre la historia general del conflicto, originado hará un siglo, en 1917.

En la elección de los documentales de estos tres posts han sido básicos dos artículos y tres webs: The top 10 documentaries about the Israel / Palestine Conflict, de Tim Hjersted; 11 documentaries you need to see to understand Palestine, de Noha medhat; Films about Palestine, de Palestine Solidarity Campaign; Palestinedocs; y Cine palestino: centro de documentación.

CISJORDANIA

5 CÁMARAS ROTAS (5 BROKEN CAMERAS), Emad Burnat y Guy Davidi, Palestina, 2011, 90 min.

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Emad Burnat, campesino palestino del pueblo de Nilin, en Cisjordania, se compra una cámara de vídeo al nacer en 2005 su cuarto hijo, cuyo crecimiento desea grabar junto al día a día de su familia. Pero en Cisjordania no hay vida familiar privada, porque la dureza extrema de las condiciones obliga a ser activista. La home movie se convierte en village movie,porque a lo largo de más de cinco años Emad utilizará su cámara para filmar las protestas pacíficas de sus amigos ante la intrusión ilegal en sus tierras de cultivo de violentos colonos israelíes, y la construcción también ilegal por el Estado israelí de un muro que separa el asentamiento de los colonos (con los terrenos robados) y el pueblo expoliado. A través de estas grabaciones presenciamos la resistencia de los aldeanos desarmados frente a los soldados israelíes armados hasta los dientes con dispositivos de alta tecnología y los colonos ultraortodoxos llenos de odio hacia ellos.

Emad graba los abusos cotidianos de la ocupación, y conforme acumula imágenes toma conciencia de su creciente función de testigo. Comprende que gracias a sus imágenes e mundo podrá saber lo que sucede en su pueblo. Esta convicción le proporcionará valor para ponerse en primera línea de la acción y rodar las agresiones de soldados y colonos a los campesinos. Aunque las fuerzas de ocupación le rompan hasta cinco cámaras,él seguirá filmando, registrando, testimoniando. El director israelí Guy Davidile ayudará a montar un film estructurado a partir de los fragmentos de sus cinco años de resistencia. Las imágenes y los sonidos no son comentados por ningún narrador o conductor, porque por si mismos ya poseen toda la elocuencia necesaria para denunciar la barbarie.

En medio de tanta brutalidad aún hay instantes de humanidad, de amistad, de amor entre los habitantes de Nilin, una manifestación de vida, como la de aquellas plantas que, sin que se sepa cómo, consiguen emerger a través del cemento y del alquitrán que las querrían matar.

Web: http://5brokencamerasthemovie.com/

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=XID_UuxiGxM

BUDRUS (BUDRUS: IT TAKES A VILLAGE TO UNITE THE MOST DIVIDED PEOPLE), Julia Bacha, Israel, 2009, 70 min.

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Este film logra la proeza de transmitir un mensaje positivo de esperanza a partir de una desesperada situación de ocupación, expolio y robo de tierras por los soldados y colonos israelíes a una pequeña comunidad palestina, Budrus, en Cisjordania. El punto de partida es, pues, bastante parecido al de 5 cámaras rotas. También es similar la increíble fortaleza de la gente, su capacidad para mantener una resistencia no violenta a pesar de todas las provocaciones y abusos. Sin embargo, la complejidad demográfica e ideológica en Budrus complica bastante más las cosas.

Ayed Morrar, un habitante de Budrus, comprende que el único modo de plantar cara al ejército israelí es la vía pacifista. La integridad moral es el único ámbito en el que los palestinos pueden ser superiores a los sionistas, tan superiores en armamento y medios económicos. No sin dificultades, Ayed logra convencer a sus vecinos para que se opongan a los invasores mediante la desobediencia no violenta. De este modo, los miembros de las organizaciones Al Fatah y Hamas, de costumbre incapaces de ponerse de acuerdo, colaboran entre sí y con pacifistas israelíes desplazados a Budrus para prestar su apoyo. Todos suman esfuerzos para intentar evitar que las excavadoras y los buldócers arrasen las tierras próximas al pueblo antes de entregarlas ilegalmente a los colonos.

Un apoyo decisivo e inesperado surge de Iltezam,  la hija de Ayed, de 15 años, que organiza a un grupo de mujeres resistentes. Iltezam es tan valiente que llega a meterse en un agujero abierto por una excavadora para impedir que siga destruyendo la tierra. La implicación de las mujeres en la política y la resistencia es un logro tan sorprendente como la colaboración entre Al Fatah y Hamas, normalmente enfrentados.

Los pacifistas israelíes demuestran que es posible interrumpir la dinámica de ataques y robo de tierras. Muchos de estos pacifistas han seguido posteriormente respaldando a otros pueblos en los Territorios Ocupados.

Web: http://www.justvision.org/budrus/about

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=2hqYR7OkqL4

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ARNA’S CHILDREN, Juliano Mer Khamis y Danniel Danniel, Israel, Palestina y Holanda, 2004, 84 min.

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Yenín, en el norte de Cisjordania, es una ciudad de unos 40.000 habitantes cuyo término incluye un campo de refugiados del mismo nombre, donde se hacinan unas 16.000 personas. Ambos sufrieron en 2002 un intenso bombardeo israelí que acabó con la vida de muchos civiles y destruyó docenas de casas, en la llamada -por Israel- Operación Escudo Defensivo, lanzada como respuesta a los atentados suicidas de palestinos particulares. La fuerza de un Estado -una primera potencia militar- cayó sobre la población civil.

Algo antes, en 1999, Arna Mer-Khamis, activista pacifista judía israelí y madre de uno de los dos directores de este film, creó en el campamento ya muy castigado una compañía teatral infantil, para ayudar a los más pequeños a superar parcialmente sus traumas mediante la representación simbólica y artística. El teatro les daba la oportunidad de encarnar a personajes muy diferentes de sí mismos, y también, mediante el psicodrama, de exorcizar sus demonios interiores.

Arna murió de cáncer antes del ataque de 2002. Y la brutalidad de la guerra destruyó los efectos positivos de la representación simbólica. Dos niños de la compañía fueron asesinados por balas israelíes, y un tercero cometió un atentado suicida en Hadera en el que mató a cuatro mujeres antes de morir. Dos chicos más de la compañía fueron encarcelados. El hijo de Arna, el director, fue asesinado en 2011 por unos atacantes enmascarados.

El documental muestra las terribles consecuencias del apartheid y de los bombardeos contra civiles, cómo la tarea pacifista de Arna fue destruida por el ataque de 2002.

Web: https://web.archive.org/web/20051224052037/http://www.arna.info:80/Arna/movie.php?

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LIFE IN OCCUPIED PALESTINE, Anna Baltzer, EE UU, 2009, 59 min.

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Este es el único film de los aquí reseñados que ofrece contexto general sobre la situación en palestina, en contra de lo anunciado en la presentación (que este post se limita a mostrar el sufrimiento de los palestinos, y que se reserva la visión de conjunto del conflicto para otro post). Si se incluye aquí es por su alto valor testimonial y moral: la directora, una judía norteamericana activista en favor de la paz, pasó meses en los Territorios Ocupados, y conoció presencialmente la extrema dureza de la vida cotidiana de los palestinos sometidos al régimen de apartheid impuesto por el Estado de Israel. Anna Baltzer da una prueba clara -hay muchas más, afortunadamente- de que los judíos no son necesariamente sionistas agresivos, ni aspiran a la construcción colonial del “Gran Israel”, que ser crítico con la violencia militar israelí no significa, de ningún modo, ser antisemita. Es solo estar a favor de la protección de los derechos humanos, brutalmente vulnerados por los sionistas.

Al margen del aspecto informativo e introductorio -con numerosas explicaciones históricas, mapas y otros instrumentos divulgativos-, aquí interesan sobre todo las imágenes -fotografías, vídeos- tomadas por Baltzer en su viaje personal, el testimonio de lo que vio. Muestran las carencias en las cosas más básicas -alimentos, agua, electricidad, derecho a la movilidad-, los asesinatos, los puestos de control (checkpoints) por donde el ejército israelí obliga a pasar a los palestinos cada día que desean salir de Cisjordania y entrar en Israel (para ir a su trabajo, o para ingresar en un hospital, o para visitar a familiares), unos controles en los que tienen que hacer cola durante cuatro y cinco horas diarias, solo para pasar. Además de humillar cotidianamente a los palestinos con estos controles, de robarles cada día de sus existencias, de hacerles perder empleos y de impedirles que reciban atención médica cuando la necesitan, el ejército israelí les demuestra que posee un control absoluto sobre sus vidas, que puede decidir arbitrariamente sobre ellos.

A pesar de todo, Baltzer logra arrojar una luz positiva. Habla de los movimientos de solidaridad en Israel y en todo el mundo. Nos dice que los palestinos no necesitan nuestro dolor ni nuestra rabia, sino ayuda y apoyo. Y muestra las vías para canalizar la ayuda.

Film completo en inglés: https://www.youtube.com/watch?v=DwcMKDh64VQ

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GAZA

FLYING PAPER, Nitin Sawheny y Roger Hill, EE UU y Palestina, 2013, 71 min.

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Cuando hacen volar cometas, los niños de la Franja de Gaza olvidan momentáneamente que viven en una prisión al aire libre. Este pequeño territorio de 45 m2, uno de los más densamente poblados del mundo, cerrado por vallas y puestos de control donde soldados israelíes deciden quién puede salir y quién no, el único modo de moverse con libertad es elevar cometas al cielo. La elaboración y el manejo de cometas de papel artesanos se ha convertido en una tradición cultural y en un signo de identidad. En 2010 estos niños, con la ayuda de personal de la ONU, se propusieron batir un récord mundial haciendo volar más cometas al mismo tiempo de los que hubieran volado en cualquier otro momento de la historia de la humanidad.

Flying Paper sigue la preparación de este gran acontecimiento, sobre todo en el campo de refugiados de Jabaliy, el mayor y el más poblado de la Franja de Gaza. Abeer, una chica de 16 años que quiere ser periodista, describe la vida en el campo mientras informa de los progresos en la preparación de cometas. Dice que, a pesar de todas las carencias y abusos, la gente del campo alberga sentimientos de solidaridad, de fraternidad, tal vez imprescindibles para la mera supervivencia física y moral en semejantes circunstancias. Los niños y los jóvenes son los protagonistas de este film, debido a la fuerza vital que les permite trascender las experiencias brutales y atroces que han padecido a unas edades tan tempranas.

El jueves 29 de julio de 2010 niños y adolescentes de la Franja de Gaza se reunieron en la playa de Waha para hacer volar 7.500 cometas, o para verlas moverse por el cielo. Batieron el récord mundial, por supuesto, y al mismo tiempo expresaron su anhelo de paz y libertad. El 29 de julio de 2011 volvieron a batir el récord, cuando 13.000 jóvenes elevaron más de 12.000 cometas artesanales a solo 1 kilómetro de a frontera israelí.

El 80 % de los 1,7 millones de habitantes de la Franja de Gaza malviven con menos de 2 dólares diarios, y están desprovistos de los derechos más fundamentales así como de los recursos naturales más básicos. Los jóvenes de la Franja de Gaza le han dado al mundo una lección que no debería olvidar.

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Tráiler: https://vimeo.com/101994935

Web: http://flyingpaper.org

WHERE SHOULD THE BIRDS FLY, Fida Qishta, Palestina, 2013, 61 min.

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El hermoso título -un verso de Mahmud Darwish (1941-2008), el poeta nacional palestino- anuncia un film sobrecogedor sobre la matanza cometida por Israel en la Franja de Gaza en diciembre de 2008 y enero de 2009, en la llamada (en el bando israelí) Operación Plomo Fundido o (en el mundo árabe) la Masacre de Gaza. La justificación israelí para lanzar un ataque masivo contra población civil era la necesidad de detener los disparos de Cohetes Qassam por Hamas contra las comunidades israelíes meridionales. Sin embargo, los fatos contrastados por la organización B-tselem -1.398 palestinos, casi todos civiles, de los cuales 344 menores de edad, asesinados por soldados israelíes; 6 soldados y 3 civiles israelíes asesinados por palestinos-son reveladores de la naturaleza del conflicto. La realizadora Fida Qishta, nacida en Rafah, Franja de Gaza, que en 2013 tenía apenas 26 años, documentó los estragos causados por la agresión militar en su tierra y en su gente.

El film muestra, pues, la Masacre de Gaza. Se ven imágenes que costará de borrar de la memoria: niños muertos, adolescentes con metralla incrustada en la carne, cuerpos desmembrados. Vemos buldócers demoliendo casas, aviones de combate de última generación arrojando bombas de fósforo contra civiles, un buque de guerra israelí disparando contra una barca de pescadores pobres que solo tratan de alimentar a sus familias. Oímos a una niña describir el asesinato de sus padres y otros familiares a sangre fría, cómo los encontró con las cabezas reventadas por los impactos de balas y bombas. Vemos a un hombre buscando a su hijo entre escombros.

Las pruebas visuales de este film, como las de tantos otros,  deberían acabar de una vez con el debate acerca del llamado “conflicto”. Hay un bando armado con tecnología de vanguardia que ataca brutalmente a civiles desarmados. Los atentados suicidas de palestinos en Israel son una reacción desesperada contra esta sistemática operación de limpieza étnica.

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TEARS OF GAZA, Vibeke Lokkeberg, Noruega y Palestina, 2010, 90 min.

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Imágenes registradas por cámaras palestinos anónimos muestran la violencia de los bombardeos israelíes en la Franja de Gaza en 2008 y 2009. Estas imágenes solo se complementan por las que grabaron unos pocos periodistas internacionales que pudiero entrar en Gaza durante las operaciones de castigo contra objetivos civiles llamadas Operación Plomo Fundido o, más propiamente, Masacre de Gaza.

Frente al salvaje ataque militar, la capacidad de supervivencia de los civiles palestinos resulta impresionante. Refugiados en tiendas de campaña o en casas sin tejados ni paredes, desprovistos de comida, de agua y de electricidad, habiendo presenciado el asesinato de personas cercanas, los palestinos tratan de salir adelante en las circunstancias más adversas. Vemos incluso los estragos causados por las bombas en hospitales, un lugar que debería ser el último refugio, pero que los atacantes no respetan.

A diferencia de otros films comentados en este post, este no puede contraponer mucho a la crueldad sanguinaria. La muestra tal como es, sin paliativos. Hace que el espectador observe la violencia y el sadismo directamente, le hace observar lo obsceno. No añade ningún comentario a las imágenes y los sonidos, porque resultaría redundante y ocioso: Tal vez la mera supervivencia del pueblo de Gaza sea en sí una victoria.

Web: http://tearsofgazamovie.com/

Trailer: https://www.youtube.com/watch?v=6LMAF1z4RiE

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DEATH IN GAZA, James Miller, Inglaterra y EE UU, 2004, 80 min.

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Después de una sección inicial en Cisjordania y otra en diferentes lugares de la Franja de Gaza, este film se sitúa en Rafah, en la frontera con Egipto, donde transcurre la mayor parte del film. Sigue a dos niños y a un adolescente, Ahmed y Mohammed de 12 años, y Najla, de 16, en su vida cotidiana rodeada de soldados. La violencia y la amenaza marcan todas sus actividades, incluso los juegos, que han dejado de serlo y se han convertido en lucha: lanzan piedras y explosivos caseros contra vehículos blindados. En las terribles condiciones de la ocupación militar, la escuela se transforma en un centro de terapia de grupo, donde los profesores tratan de reducir el profundo impacto emocional que el ataque armado deja en la psique de niños y adolescentes.

La violencia de Estado origina, como contrapartida, el terrorismo individual, mártires suicidas que matan y mueren en el nombre de Palestina. Esta respuesta a una situación desesperada -que muchos palestinos deploran porque les deja sin legitimidad moral ante la comunidad internacional y proporciona al ejército israelí los pretextos que necesita para seguir bombardeando y disparando- aparece en el film en el caso de un niño que muere como mártir para vengar la muerte de su familia.

Otra muerte producida durante el rodaje fue la de su productor y director, James Miller,a manos de un soldado israelí. Esta muerte se incorpora a la película, y es descrita en la narración. El segundo director asesinado en estos 13 films.

Película: https://www.youtube.com/watch?v=Kiz4LS9GRb8

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JERUSALÉN

MY NEIGHBOURHOOD, Julia Bacha y Rebekah Wingert, Israel, Palestina, EE UU, 2012, 25 min.

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Jerusalén fue dividida en 1949 por la “Línea Verde”, en Jerusalén Oeste, de mayoría judía, y Jerusalén Este, de mayoría palestina. En los últimos años colonos israelíes han expulsado  a familias palestinas de sus hogares en Jerusalén Este y han ocupado sus viviendas por la fuerza, con el apoyo del Gobierno y la policía israelíes. El plan sionista consiste en evacuar la parte oriental de sus legítimos habitantes, vaciarla, para convertirla a continuación en una zona exclusivamente judía, la capital del Gran Jerusalén. La resistencia no violenta tiene que enfrentarse a fuerzas armadas y a colonos violentos que expulsan sin compasión a personas mayores y a niños.

Las directoras de Budrus rodaron este documental para mostrar la brutalidad de la ocupación israelí. Pero, como en Budrus, logran enviar también señales de esperanza y aliento. Miles de judíos de Jerusalén Oeste se han unido a los palestinos en la defensa de sus hogares mediante manifestaciones semanales. Han logrado que el mundo se entere de las violentas prácticas de evacuación y expulsión. Estos judíos solidarios tienen que soportar los insultos de los sionistas, la represión policial y los arrestos habituales. A pesar de todas las adversidades, mantienen su acción profundamente ética, y encienden una llama tenue  en una noche muy oscura.

Todo el proceso de ataques sionistas y solidaridad de algunos judíos buenos es visto a través de la mirada de un niño, Mohammed El Kurd, cuya familia ha sido expulsada. Su odio inicial hacia todos los judíos se matiza cuando, para su enorme sorpresa y desconcierto, ve aparecer a los israelíes que han acudido a defender su barrio.

De mayor, Mohammed quiere ser abogado especializado en derechos humanos, para poder devolver las casas a sus legítimos habitantes.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=QtScEbTMDWE

PROMESAS (Promises), Justine Shapiro, B.Z. Goldberg y Carlos Bolado, EE UU e Israel, 2001, 106 min.

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En 1997, 1998 y 2000 -períodos de relativa calma- dos de los tres directores de este film, Shapiro y Goldberg, viajaron por comunidades palestinas, por un asentamiento israelí en Cisjordania y por algunas zonas de Jerusalén. Deseaban conocer a niños palestinos e israelíes y descubrir que pensaban y sentían acerca de la violencia, la guerra, la paz y el Otro. Trabaron relación con 7 niños, de ambos bandos, a los que entrevistaron para descubrir cómo vivían y cuáles eran sus expectativas de futuro.

Aunque los 7 niños viven a no más de 20 minutos de distancia entre sí, se encuentran en universos distintos. Llevan una vida desahogada en Jersulén Oeste y en el asentamiento, y uno de privaciones en los campos de refugiados. Experimentan la contradicción de estar creciendo como personas y de recibir el odio como legado de su sociedad. Promesas no es una película fácil ni reconfortante. En las entrevistas afloran muchos odios ya enconados y arraigados. Schlomo es un niño ultraortodoxo que estudia la Torá 12 horas al día; Moishe, un colono de extrema derecha a quien una bala mató a un amigo, los niños palestinos han presenciado el asesinato y encarcelamiento de amigos y parientes. La mayoría detesta al otro, al adversario.

Sorprendentemente, dos niños gemelos de Jerusalén deciden viajar a Cisjordania para conocer a los niños palestinos, que no pueden entrar en Israel porque el ejército se lo impide. Pasan un día juntos, jugando y charlando. A lo largo de este día descubren tanto las diferencias que median entre ellos como las posibilidades de corregir los choques culturales.

Promesas es un experimento revelador sobre lo que los antropólogos y los filósofos llaman el Otro. Aquí cabría hablar del radicalmente Otro. El film concluye con un epílogo, rodado dos años después del resto del metraje, en el que los muchachos, ya de 13 y años, reflexionan sobre la experiencia den conocer al Otro, la cual casi nunca se produce en Oriente Medio. Pero las sensaciones no son demasiado buenas, no parece que el conflicto pueda acabar fácilmente en el cambio de generación.

Web: http://www.promisesproject.org/

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=9Ryzl0CE5fc

Otros

PERMISSION TO NARRATE, estudiantes de la Universidad Bir Zeit, Palestina, 12 min.

Este breve film hecho por estudiantes del pueblo de Birzeit, cerca de Ramallah, en Cisjordania, pone de manifiesto las enormes dificultades que los jóvenes palestinos encuentran para formarse. Su universidad ha sido cerrada por el ejército israelí hasta 15 veces, una de ellas durante más de 4 años, y carecen casi de cualquier fondo para adquirir materiales y libros. La existencia de la Universidad se encuentra en la precariedad más absoluta.

Israel y Estados Unidos dificultan tanto como pueden que los jóvenes palestinos puedan estudiar, especialmente todo lo concerniente a su historia y geografía, brutalmente transformadas en la guerra de 1948, la ocupación de 1967 y el asedio militar que su pueblo padece desde entonces. La intención es borrar cualquier memoria colectiva entre los palestinos, lo cual constituye una modalidad más de limpieza étnica.

AQUÍ Y ALLÍ (Ici et ailleurs), Jean-Luc Godard y Anne-Marie Miéville, Francia, 1976, 53 min.

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Esta película de 1976 no es un documental, sino un film ensayo, una indagación experimental acerca de la recepción en el mundo occidental de noticias procedentes de Palestina.

Los directores empezaron a rodar en 1970, a petición de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Grabaron en campos de refugiados y registraron los preparativos de la lucha política y armada, una vez se había evidenciado que Israel -después de invadir Cisjordania y convertirla en Territorios Ocupados- no tenían ninguna intención de dialogar.

Godard y Miéville regresaron a Francia con muchas horas de metraje. Pero después de una horrible masacre de palestinos no fueron capaces de montar las imágenes. Les resultaba imposible construir una narración clara acerca de una situación brutal, no querían legitimar las atrocidades del ejército israelí convirtiéndolas en un relato comprensible. Sentían que lo sucedido era inaceptable incluso para transformarlo en narración.

A lo largo de los seis años siguientes, Godard reflexionó sobre las imágenes que habían reunido en los campos. Sabía que muchos de los palestinos que aparecían en aquellas imágenes habían muerto, y que él, como realizador, tenía una responsabilidad hacia ellos, puesto que podía preservar su memoria. Finalmente optó por montar las imágenes, pero añadiéndoles escenas ficticias y escenificadas de una familia francesa viendo noticias sobre Palestina en la televisión. Los televidentes reciben las informaciones a través de un medio controlado por el poder, que decide cómo deben presentarse. Los espectadores creen que tienen acceso a lo que sucede en el mundo, cuando en realidad están absorbiendo un discurso ideológico de construcción muy deliberada.

El resto del film consiste en un análisis de la recepción de noticias, propaganda y publicidad. De la relación de la gente con el mundo. Y de la tarea del cineasta, la de ser un puente entre los hechos registrados (allí) y los espectadores (aquí). Una película sobre la conciencia y la responsabilidad moral de los testigos.

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Rodaje (allí) y…
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visionado (aquí).

BLAGUES A PART: UN VOYAGE EN PALESTINE, Vanessa Rousselot, 2010, Palestina y Frania, 54 min.

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Una perspectiva diferente para entrar en la vida y en el interior de los palestinos. Se trata de un intento de descubrir si existe, y en caso afirmativo en qué consiste, el humor palestino. La joven directora (28 años en el momento del rodaje) viaja a Cisjordania -Nablus, Belén, Ramallah, Hebrón, campo de refugiados de Deheishe-, habla con la Franja de Gaza a través de Skype -puesto que no ha conseguido un permiso para entrar en ella- y se desplaza a la ciudad israelí de Haifa, para pedirles a los palestinos que le cuenten chistes. Sí: ¿podría usted contarme un chiste palestino? Su propósito es averiguar si, a pesar de toda la tragedia que padece, este pueblo asediado conserva el sentido del humor: El humor se concibe aquí como vitalidad, como energía vital. Mientras hay humor hay deseo de vivir. Descubrir si existe un sentido del humor palestino equivale a descubrir si los palestinos desean seguir viviendo pese al severo castigo que deben soportar en su vida diaria.

La respuesta es afirmativa. Aunque la primera reacción de la mayoría de los entrevistados a la pregunta acerca de los chistes es de asombro y desconcierto -nuestra situación no se presta a los chistes, o nuestra situación ya es de por sí una broma pesada-, Rousselot consigue encontrar un humor crítico, o adaptativo, o resignado, o tierno: el humor palestino tiene muchos matices y vertientes. Lo relevante es la existencia del humor, un indicio inequívoco de instinto de supervivencia y de resiliencia.

Mi chiste favorito de los que se cuentan en el film es una historia real. Un palestino viejo vive solo y tiene un hijo encerrado en una cárcel israelí. El hombre quiere plantar patatas, y le envía una carta al hijo para pedirle consejo acerca de cómo trabajar la tierra, ya que él es demasiado viejo para ararla. El hijo le contesta con una carta en la que le pide que no remueva la tierra del huerto, porque ha escondido allí unas armas. Los soldados israelíes interceptan la carta, y al día siguiente van cien soldados a cavar y cribar la tierra en busca de las armas, pero no encuentran ninguna. El padre le escribe al hijo: “Los soldados han removido toda la tierra y no han encontrado las armas. ¿Qué hago ahora?”. El hijo responde: “Ahora ya puedes plantar las patatas. Era la única manera de ayudarte que se me ocurrió”.

Ha sido una excelente idea ir en busca del humor y la vitalidad palestinos. Palestina necesita personas vivas, no mártires muertos.

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